05 Sep 2008

Hoy iba a escribir del otoño que ya se anuncia, pero esta mañana he leído un diálogo en un libro que me parece de interés en estos tiempos, y que además enlaza con mi post anterior. El libro es Billy Bathgate de E.L. Doctorow (Roca Editorial, en edición de bolsillo), que aprovecho para recomendarles vivamente. Es una historia de mafiosos en el Nueva York de los años treinta y tiene un arranque impresionante: un hombre elegantemente vestido es obligado a introducir sus piernas en un barreño con cemento a punto de fraguar y a continuación es arrojado al mar...

Leo en ese libro este diálogo:

-¿Cómo puede saber todo lo que necesita saber si no lee los periódicos?

-¿Qué es lo que necesito saber? -dijo, mirándome a los ojos.

-Bueno, tal vez si no se gana la vida trabajando, no necesite saber nada. Pero algunos de nosotros, que tratamos de aprender un oficio, tenemos que estar al tanto de lo que pasa.

Pues eso.

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04 Sep 2008

I had a vision, dijo Martin Luther King. Y aquello debió de sonar muy bien, urbi et orbe, porque desde entonces han salido más visionarios que champiñones. Visionario es aquel que dice tener la fórmula del futuro, cuando el futuro suele tirar por lo impredecible. Y al visionario le caracteriza la mala suerte, el demasiado arrojo o la simple falta de conocimiento, porque no suele dar una.

Son la versión moderna de los vendedores de crecepelo.

Saben que libro en papel morirá y que la Red lo será todo. Es más, lo sabían ya hace muchos años, sólo que la tosca realidad se empeña en no darles la razón.

Saben lo que pasará con los periódicos, pero nadie en su sano juicio se atrevería a meter dinero en sus sabias anticipaciones.

Son tirando a pesados. Y bastante charlatanes. Y a veces arrogantes. Qué le vamos a hacer.

¿Tuvo Krens su punto visionario? Sin duda. Sólo que la visión de éste, para variar, tenía su importancia, gustara o no tanto. A nosotros, a los de Bilbao, nos dio la vida, porque el Guggenheim lo cambió todo. Claro que la visión no la tuvo sólo él, sino también otros. Cómo no acordarse de Laskurain o de Arregi. De hecho, sólo le salió Bilbao. Por algo será.

¿Tuvo efectos secundarios? Algunos. Creo que sinceramente que impuso una noción de museo demasiado mercantilista y ahí no supimos pararle.

Ahora se va de su puesto en la fundacióny contratan para reemplazarle a un historiador del arte con muy finas credenciales en este campo. Es como si pensaran que lo de Krens tuvo su tiempo y que ahora hay que volver a otras visiones, más centradas en lo artístico que en expansiones.

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03 Sep 2008

Hace unos días, en el contexto de un seminario sobre la materia, el premio Nobel de Literatura y durante décadas periodista en ejercicio Gabriel García Márquez ha criticado el periodismo que se hace hoy día. Lo ha dicho de forma muy gráfica: sufre mucho leyendo lo que lee y escuchando lo que escucha y cada vez lee menos reportajes que puedan considerarse joyas, algo que atribuye a la falta de tiempo que tienen -tenemos- los periodistas en la actualidad.

Ya saben ustedes que García Márquez es dado a la hipérbole y a las boutades. Su propuesta sobre el cambio de las normas ortográficas, expuesta en el transcurso del Congreso de la Lengua Española en Guadalajara, fue una provocación que suscitó una polémica que duró unos años.

Sin embargo, no creo que esta vez se trate de eso. Me parece que es una crítica que quienes nos dedicamos a esto debemos asumir: las prisas, la competencia, la exigencia de una mayor productividad, la incapacidad para perseguir un tema durante semanas aunque no dé ningún fruto, el aburrimiento, la falta de motivación, nos afectan a todos en mayor o menor medida, y el resultado es un trabajo de peor calidad. Peor escrito, o con datos insuficientemente contrastados, o con escasa originalidad en el planteamiento.

Por otra parte, un grupo cada vez mayor de ciudadanos parece conformarse con una información muy breve, titulares y poco más, ligera en contenido hasta ser casi evanescente y digerible en un par de minutos. ¿Cómo se conjuga la atención a esa demanda con la búsqueda de un periodismo de calidad, que requiere sobre todo de profesionales preparados y con tiempo, así como lectores preparados y con tiempo para digerir el producto? Quien tenga alguna respuesta, por favor que nos la dé.

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02 Sep 2008


México ha sido escenario este fin de semana de una de las marchas más multitudinarias de su historia, en la que se ha reclamado el fin de la violencia y de la impunidad. En lo que va de año han muerto más de 1.378 personas por las guerras entre bandas, cifra que supone que casi se ha duplicado el número de asesinatos en el país con respecto al 2007. Los narcos han comenzado a cometer masacres de policías y algunas de sus actuaciones llevan el horror a cotas donde no había llegado antes.

En Tijuana (Baja California), la revista Zeta fue pionera en denunciar ese ambiente: la impunidad de los narcos, la connivencia entre fuerzas de seguridad y delincuentes y el infierno en el que se puede convertir una ciudad cuando la única ley es la de los peores.

En este blog ya recordamos la figura de Jesús Blancornelas, el periodista que con más dureza denunció la realidad de Tijuana. A él intentaron matarlo por ello y sólo la suerte permitió que siguiera con vida. El fin de sus días llegó en 2006 pero de forma natural, en lo que extrañamente supone una victoria sobre los delincuentes que arrasan su ciudad.

Blancornelas había convertido la libertad de expresión en el último baluarte frente a la ignominia. Leer sus crónicas es ser testigo de cómo, mientras a su alrededor todo se pudría, el periodista elevaba su voz para protestar. Por eso intentaron matarle. Denunció a políticos, a policías, a narcos. Algunos amigos le lanzaron un buen elogio: «Sin él, la democracia nunca hubiera llegado a Baja California».

La revista Zeta está ahora en alerta. El pasado 29 de agosto, unos policías sin identificar se presentaron en la casa de su viuda y comenzaron a realizar extrañas indagaciones con la excusa de que habían visto rondar por allí a una persona armada. Los periodistas han pedido explicaciones sin que nadie se las haya podido dar. En un comunicado, Zeta hace responsable al presidente de México de lo que le pueda pasar a la viuda o a su familia. Por la libertad de expresión, conviene estar alerta.

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01 Sep 2008

Un muchachito de nueve años llamada Marc Yu, nacido en Macao pero residente en Los Ángeles, asombró el pasado domingo al público de los Proms londinenses interpretando a cuatro manos con Lang Lang una sonata de Schubert. Según las informaciones de agencia, Marc Yu recibió sus primeras clases de piano a los 2 años, a los 3 dio su primer concierto público y a los 6 debutó como solista junto a una orquesta. El pequeño, a quien alguien ha bautizado enseguida como un nuevo Mozart ha dicho que preferiría parecerse a Liszt, un gran virtuoso, porque el salzburgués fue sobre todo un compositor, aunque también “fuera un buen pianista”.

Dejemos a un lado que también Liszt fue un gran compositor, y Mozart un pianista descomunal, según todos los testimonios de la época. Lo verdaderamente llamativo es esa figura de nueve años dando un concierto en un festival tan importante y con una obra de un grado de dificultad nada desdeñable. Mientras otros niños de esa edad tienen como ocupación casi exclusiva jugar a la play, Marc Yu da conciertos por el mundo adelante. Después de verlo, esas tiernas criaturas que pululan por nuestras cadenas de televisión cantando con voz destemplada o bailando como si les hubiesen dado cuerda parecen un poquito patéticas.

(En el vídeo pueden ver a Marc Yu hace seis meses tocando el Concierto Nº 1 para piano y orquesta de Beethoven).

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29 Ago 2008

Lo trató ayer Cuéntame , y hace unos días fue objeto de un programa especial en Tele5 . Me refiero a aquello que en los primeros tiempos de la Transición se llamó el destape. Es cierto que esas imágenes en revistas y películas no se deben contemplar fuera de contexto. El destape fue uno de los indicadores, uno más, de la llegada de la libertad. Pero cuando ayer vi algunos fragmentos de filmes del momento sentí un verdadero bochorno. ¡Qué guiones! ¡Qué películas tan mal hechas! ¡Qué pésimo gusto en muchas de las situaciones filmadas! En menos palabras, ¡qué cutrez!

No sé cómo se sentirán hoy quienes hicieron aquellos bodrios. Quizá puedan soportar ver sus obras porque estén convencidos de que de alguna manera fueron abanderados de la libertad. Si no es así, si lo hicieron con un afán puramente mercantil y al margen de cualquier consideración política, supongo que preferirían que sus nombres desaparecieran de los títulos de crédito. Más aún, que desparecieran las mismas películas.

(Les ilustro el comentario con un cartel de una película de la época. Como verán, todo sutileza y buen estilo).

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27 Ago 2008

Cada verano hay más conciertos de música clásica al aire libre. Estos días se anunciaba uno en Madrid del pianista Lang Lang con la Nacional de España, en el recinto de Conde Duque, y no hace tanto de otro de Barenboim en la plaza Mayor. Hay también festivales de verano en los que todos o casi todos son en escenarios abiertos. Así que estamos ante un fenómeno que crece y que abunda también en otras disciplinas artísticas, como el teatro.

¿A ustedes les gustan esos conciertos? A mí sí, aunque reconozco que en general no se dan en ellos las mejores condiciones para escuchar música: hay ruido ambiental, la acústica no suele ser demasiado buena -hay excepciones, por supuesto-, el público tiende a estar más inquieto de lo habitual y por tanto se hace demasiado presente y las posibilidades de que los intérpretes se distraigan también son mayores. Pese a todo hay algo que los convierte en una experiencia, como sucede también en una función de teatro al aire libre.

(La fotografía es del último concierto de Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra, formada por jóvenes árabes, israelíes y españoles, en la plaza Mayor de Madrid. Observen el llenazo, para que luego digan que la música clásica es elitista)

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25 Ago 2008

Espero que, dado que estamos en período vacacional (circunstancia que, al parecer, exime a parte de la ciudadanía del cumplimiento de las normas, lo mismo las de tráfico que las de buena educación, según he podido comprobar este verano), me permitan salirme ligeramente del tema de este blog. ¿Por qué? Porque aún no salgo de mi asombro ante la noticia de que un ex agente del orden, famoso por el extraordinario mérito de haber estado casado con una muchacha cuya celebridad, a su vez, se debe a que es hija de una cantante ya fallecida, ha pedido a la Asociación de la Prensa que le den el carné de periodista. Me refiero a un estrafalario personaje de enciclopédico desconocimiento que circula por algunos programas rosa de la televisión (lo que indica a las claras qué baja ha caído la televisión en nuestro país) y que responde al nombre de Antonio David. De verdad que no me sé su apellido ni tengo el menor interés en averiguarlo.

Esa extravagante petición ha coincidido con unas declaraciones de otra asidua a estas tertulias, parece que ésta en posesión del citado carné (es probable que hasta haya pasado por alguna Facultad), en las que sostenía que el periodismo del corazón es tan digno como cualquier otro. Opinión que ya sostuvo también sin rubor hace unos meses el presentador de Salsa rosa, uno de los productos más deplorables que se han emitido. Tanto que aún no entiendo cómo los televisores no se averiaban cuando sus propietarios sintonizaban el programa de marras.

Pues bien: partiendo de la base de que hay formas muy distintas de hacer información del corazón (más neutras, más discretas, más responsables, más críticas... y todo lo contrario), me niego a aceptar que trabajar en ese sector sea lo mismo que batirse el cobre en el frente en una guerra, o buscando cada día información del sector financiero, o buceando en los entresijos de la política intentando analizar lo que hay debajo de un pacto. Me niego a creer que hacer una entrevista al citado Antonio David o conseguir unas declaraciones de Ana Obregón mientras camina en plan desfile de moda por la T-4 de Barajas requiera la misma preparación que entrevistar a un premio Nobel de Medicina o a un filósofo. Me niego a dar por bueno que unas declaraciones de Emilio Botín tengan la misma relevancia (y conseguirlas, la misma dificultad) que unas de Jesulín de Ubrique.

Y sostener como la citada asidua a tertulias que es tan digna la información del corazón como cualquier otra con el argumento de que también los periódicos serios le dedican un espacio y además es la más leída me parece del todo falaz. Los periódicos también publican pasatiempos (y vaya sin son leídos) y nadie los compara con la información política, por poner un ejemplo. Hay declaraciones hechas con pretensión de seriedad para las que debería crearse un espacio especial en los medios. Humor, sería su nombre.

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20 Ago 2008

Para los que estuvimos esperándole más de una hora, fue un agobio que la estrellona llegara, dijera un par de topicazos que si no fuera él se los achacarías a un cortito de cabeza, y que después se marchara.

En el fondo, nada más normal.

De Niro sabe lo que vale su imagen, lo que vale para nosotros, los medios de comunicación, y también para todos aquellos que no se despegaron de él para salir en la foto, y para todos los hoy hablan de él.

No le hace falta hablar. Sabe que va a salir en todos los medios y el ha venido aquí a vender la obra de su padre. Con eso le vale y nadie, nadie, a va a negarse a sacarle a todo trapo.

Podría haber sido un poco más amable. Nos hubiéramos sentido más a gusto. Pero él sabía que no tenía ninguna necesidad de caer bien.

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20 Ago 2008

Es un tema relevante en el deporte, pero a nadie le escandaliza que exista en la cultura. No que los autores tomen sustancias prohibidas, sino que se ayuden de alguna manera, que no compitan en igualdad con sus colegas. Al fin y al cabo, eso tratan de conseguir los deportistas que se dopan: una ayuda suplementaria.

Muchos pintores tenían su taller y los alumnos hacían buena parte de su trabajo. ¿Prohibimos sus cuadros o los condenamos a la hoguera por esa ventaja adicional de algunos artistas?

Muchos editores retocan los textos de los escritores, incluso de fama mundial. Deben saber ustedes que no todos los novelistas, por ejemplo, dominan la ortografía. Algunos tienen incluso problemas con los signos de puntuación. Los editores revisan y retocan sus trabajos. A veces hasta reescriben el libro. Se dice que una reciente novela muy muy vendida fue reescrita en buena parte por un editor. ¿Quemamos los libros porque algunos autores juegan con ventaja?

No pocos compositores tenían alumnos que se encargaban de los detalles menores de las obras. Otros han pedido ayuda para terminar algunas piezas. Es célebre el caso de Gershwin, que no se atrevió a orquestar su célebre Rapsodia in blue y recurrió a un colega y amigo, Groffe, para que terminara el trabajo. ¿Prohibimos que se interprete ese título porque el bueno de Gershwin tuvo ayuda cuando otros compositores de su tiempo sudaban tinta para concluir su trabajo?

Por cierto, estoy esperando que alguien sancione al comité organizador de los Juegos de Pekín, porque también buscó dar mejor imagen al mundo aunque fuera trampeando un poco. La niña que parecía cantar pero no cantaba y los deslumbrantes fuegos artificiales que tuvieron mucho de 'efecto especial' han sido engaños, al fin y al cabo. A mí no me parece mal, pero entonces quizá sea una hipocresía escandalizarnos porque alguien busque en el deporte una ventaja competitiva aunque sea engañando. ¿No se hace con entera normalidad en ámbitos como la cultura?

Por no hablar de la vida cotidiana. Quien no haya intentado nunca disponer de los medios precisos para situarse mejor en cualquier ámbito cotidiano (y esto se extiende desde los escolares que disponen de profesores particulares que les ayudan a hacer los deberes hasta los empleados que no paran de hacer la pelota a sus jefes) que tire la primera piedra.

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Sobre este blog

Divergencias

Otra manera de enterarse de lo que pasa en el brillante, competitivo y no siempre noble mundo de la cultura, con opiniones heterodoxas y análisis con bisturí sobre la creación en todos sus ámbitos

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