04 Jul 2008

Una lectora de The Times contó cómo había vivido la brillante noche siguiente a la explosión de Tunguska, en una carta al diario publicada el 2 de julio de 1908.

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03 Jul 2008


Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico, participó ayer en un debate sobre los fenómenos paranormales, en El Programa de Ana Rosa, en Tele 5. El punto de vista crédulo -muy, muy crédulo- estuvo representado por Francisco Azorín, miembro de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP). Aquí tienen el vídeo.

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02 Jul 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 25 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de las líneas de Nazca, en la trigésimo quinta entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

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01 Jul 2008

Lo contaba Zigor Aldama ayer en El Correo: un centro comercial de Shanghai ha estrenado el primer metro interno del mundo para que sus clientes vayan de tienda en tienda sin cansarse. "Similar a los que se utilizan en parques temáticos o para conectar entre terminales aéreas, tiene capacidad para unos veinte ocupantes". No lo había leído todavía cuando Luis Miguel Ortega, tesorero del Círculo Escéptico, me alertó de las extraños seres que miran al paseante comprador desde el flamante metro: son grises de grandes ojos almendrados, los extraterrestres prototípicos desde que una gran platillo volante aterrizó en la Torre del Diablo en Encuentros en la tercera fase (1977).

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30 Jun 2008

"San Petersburgo escapó de la destrucción hace cien años por cuatro horas y 3.790 kilómetros", indica Agustín Sánchez Lavega director del grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV). A las 7.17 horas del 30 de junio de 1908, una gran explosión arrasó 2.200 kilómetros cuadrados de bosque en una zona prácticamente deshabitada de Siberia Central, cerca del río Tunguska y a unos 900 kilómetros al norte de Irkutsk. La energía liberada equivalió como poco a entre 3 y 5 megatones, entre 231 y 385 bombas como la de Hiroshima.

Segundos antes, a cientos de kilómetros del epicentro, algunas personas habían presenciado la llegada de una bola de fuego desde el Sureste. "Vi un objeto llameante alargado volando a través del cielo. La parte frontal era mucho más ancha que la cola y su color era como de fuego a la luz del día. Su tamaño era varias veces mayor que el del Sol, pero su brillo mucho más débil, de modo que se podía mirar sin cubrirse los ojos. Detrás de las llamas había una estela como de polvo. Iba envuelto en pequeñas humaredas dispersas y las llamas iban dejando detrás otras llamitas azules. Cuando desapareció la llama, se oyeron estallidos más fuertes que el disparo de una escopeta, podía sentirse temblar el suelo, y saltaron los vidrios de las ventanas de la cabaña", recordaba un testigo veinte años después. "El viento era tan fuerte que arrancaba la tierra del suelo", rememoraba otro.

La explosión fue detectada por estaciones sísmicas de Europa y Asia: se calcula que el terremoto alcanzó los 5 grados en la escala de Richter. Durante los siguientes días, la gente pudo leer el periódico en plena calle en Londres a medianoche, gracias al polvo en suspensión, que redujo la transparencia de la atmósfera durante meses, según el Observatorio Smithsoniano de Astrofísica y el de Monte Wilson. No hay constancia de víctimas humanas; pero, si el objeto de Tunguska hubiera chocado contra la Tierra cuatro horas más tarde, su blanco habría sido San Petersburgo.

La búsqueda del cráter

Lo aislado del lugar y unos tiempos turbulentos, marcados por la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Octubre, hicieron que la primera expedición científica no llegara a la región hasta 1927. La dirigió el geólogo Leonid Kulik y la financió la Academia de Ciencias de la recién nacida Unión Soviética. Kulik esperaba descubrir restos del meteorito y el inmenso cráter abierto por éste al chocar contra la Tierra. No fue así. En vez de un agujero, se encontró una zona de 50 kilómetros de diámetro de árboles abrasados y derribados radialmente, con sus raíces apuntando en la misma dirección, hacia el lugar de la explosión.

El geólogo buscó durante más de una década un cráter que nunca apareció –ni siquiera en una serie de fotografías aéreas tomadas en 1938– y que los científicos periguen todavía hoy en día. Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia Marina italiano anunció hace un año en la revista de geología Terra Nova, que el lago Cheko –distante 8 kilómetros del epicentro de la explosión– llena el cráter abierto por el objeto de 1908; pero existen fuertes discrepancias dentro de la comunidad científica. La existencia o no de un cráter es clave para resolver el enigma de Tunguska: si lo que tumbó 80 millones de árboles en Siberia Central hace cien años fue un fragmento de un cometa, y no un asteroide, la explosión pudo haberse registrado en el aire y no habría, por tanto, cráter alguno. También hay otras teorías más exóticas.

Un escritor soviético de ciencia ficción, Alexander Kazantsev, publicó en 1946 un cuento en el cual se achacaba el incidente a la explosión del reactor nuclear de una nave marciana. La idea fue retomada años después por autores pseudocientíficos como Jacques Bergier y Erich von Däniken, quienes la presentaron en Occidente como formulada por un prestigioso científico del otro lado del Telón de Acero, no por un autor de ciencia ficción. El físico estadounidense Vladimir Rojansky propuso en 1940 que el objeto de Tunguska pudo ser un trozo de antimateria y, en 1973, los también físicos Albert Jackson y Michael Ryan argumentaron que pudo tratarse de un pequeño agujero negro que atravesó la Tierra. La teoría de la antimateria no casa con los restos encontrados y, respecto a la del agujero negro, no hay constancia de un suceso equiparable en las antípodas de Tunguska, por donde tendría que haber salido,

Amenaza real

Fuera causada por un asteroide o un cometa –el debate científico continúa cien años después–, los efectos de la explosión de Tunguska demuestran que el peligro está ahí fuera. En su novela Cita con Rama (1973), el recientemente fallecido Arthur C. Clarke plantea los devastadores efectos de un incidente similar en el norte de Italia, donde mata a cientos de miles de personas. "Tunguska es el arquetipo de lo que puede ser un impacto catastrófico a escala local", apunta Sánchez Lavega.

Simulaciones hechas por ordenador recientemente en los Laboratorios Nacionales Sandia, en EE UU, han apuntado a que la roca que destruyó una superficie de bosque siberiano equivalente a Guipúzcoa pudo medir sólo 20 metros de diámetro, frente a los más de 30 que se calculaban antes. Y esto no es bueno: se calcula que un destructor total, un objeto como el que mató a los dinosaurios choca contra la Tierra una vez cada 100 millones de años; uno de 50 metros lo hace una vez cada 1.500 años; y uno de sólo 20 metros lo hace una vez cada 500 años. La reducción de tamaño del objeto de Tunguska aumenta las probabilidades de próximos impactos catastróficos a escala regional como el augurado por Clarke.

Las grandes amenazas, los monstruos de más de un kilómetros de diámetro están mas o menos controlados. "Hoy en día es bastante improbable que llegue uno sin ser detectado", asegura Josep Maria Trigo-Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), quien destaca la importancia de los programas de búsqueda y seguimiento de Asteroides Cercanos a la Tierra (NEO) –se llaman así los que cruzan la órbita de nuestro planeta– puestos en marcha en los años 90. En la actualidad, hay 742 objetos de más de un kilómetro bajo vigilancia, lo que viene a suponer un 79% del total estimado.

El problema son los más pequeños, los del tamaño del que provocó el suceso de Tunguska, que pueden matar a decenas de millones de personas si caen en una región densamente poblada. De hecho, aunque parezca mentira, la probabilidad de morir en una explosión como la de hace cien años, una entre 6 millones, es mayor que las de hacerlo a causa de un ataque de tiburón, que es una entre 8 millones.

Extinciones masivas a golpe de asteroide

"Los astrónomos deberían dejar a los astrólogos la tarea de buscar las causas de los acontecimientos terrenales en las estrellas", decía el 2 de abril de 1985 The New York Times respecto a una hipótesis que empezaba a ganar terreno en la comunidad científica: que un asteroide había acabado con los dinosaurios hace 65 millones de años. Veintitrés años después, prácticamente nadie duda de la teoría propuesta en 1980 por el físico Luis Álvarez y su hijo Walter, geólogo, y los asteroides y cometas se consideran culpables de varias extinciones masivas.

"Aunque ya antes algunos autores habían vinculado impactos y extinciones, los Álvarez fueron los primeros en presentar pruebas", indica Xabier Orue-Etxebarria, paleontólogo de la UPV. Padre e hijo descubrieron una capa de iridio que, en todo el mundo, aparecía entre las rocas cretácicas, con restos de dinosaurios, y las terciarias, ya sin rastro de esos animales. Como el iridio es un metal muy raro en la Tierra, pero abundante en meteoritos, propusieron que el choque de un asteroide había lanzado a la atmósfera una gran cantidad de ese material que, después, se había precipitado a la superficie y dado lugar a la capa de iridio. Con el paso de los años, se ha descubierto el cráter, en la península de Yucatán.

El hallazgo de los Álvarez lanzó a los geólogos a buscar cráteres de impacto y datarlos por si temporalmente coincidían con algunas otras extinciones. "Hay pruebas de impactos en las cinco grandes extinciones en que murieron más de la mitad de las especies, y también en otras menores en las que desaparecieron entre el 20% y el 30%", dice Orue-Etxebarria. Josep Maria Trigo-Rodríguez cree que Estados Unidos está invirtiendo lo necesario en el control de asteroides, que es una especie de seguro planetario, pero Europa no, y que lo que hace falta es "un esfuerzo común".


Catástrofe en 2077

"A las 9.46 (meridiano Greenwich) de la mañana del 11 de septiembre, en el verano excepcionalmente hermoso del año 2077, la mayor parte de los habitantes de Europa vieron aparecer en el cielo oriental una deslumbrante bola ígnea. En cuestión de segundos se tornó más brillante que el Sol y al desplazarse en el cielo -al principio en completo silencio– iba dejando detrás una ondulante columna de polvo y humo.

En algún punto sobre Austria comenzó a desintegrarse produciendo una serie de explosiones, tan violentas que más de un millón de personas quedaron con los oídos dañados para siempre. Fueron las afortunadas.

Desplazándose a cincuenta kilómetros por segundo, un millón de toneladas de roca y metal cayó sobre las llanuras del norte de Italia y destruyó con una llamarada de segundos la labor de siglos. Las ciudades de Padua y Verona fueron barridas de la faz de la Tierra; y las últimas glorias de Venecia se hundieron para siempre en el mar cuando las aguas del Adriático avanzaron atronadoras hacia tierra después de aquel golpe fulminante venido del cielo.

Seiscientas mil personas murieron, y el daño material se calculó en más de un trillón de dólares."

Arthur C. Clarke (1973): Cita con Rama.


Impacto extraterrestre en Bilbao

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao acoge hoy, entre las 18 y 21 horas, la jornada Impactos extraterrestres: Tunguska, 100 años después, organizada por el diario El Correo, Universidad del País Vasco (UPV), el Círculo Escéptico (CE), el Ayuntamiento de Bilbao y el Center for Inquiry.

Josep Maria Trigo-Rodríguez, astrofísico del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), hablará sobre el peligro de cometas y asteroides (18.00). Xabier Orue-Etxebarria, paleontólogo de la UPV, disertará acerca de los impactos de cuerpos espaciales y las extinciones masivas (18.45), la más conocida de las cuales es la de los dinosaurios hace 65 millones de años. Y Agustín Sánchez Lavega, catedrático de Física y director del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV, centrará su intervención en lo que se sabe e ignora todavía del suceso de Tunguska y qué puede hacerse ante este tipo de amenazas (19.45). El acto se cerrará con una mesa redonda (20.30).

Publicado originalmente en el diario El Correo.

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27 Jun 2008

Almudena Cacho y yo hablamos el 18 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de las piramides De Güímar, en la trigésimo cuarta entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

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25 Jun 2008

La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta, 4) acogerá el lunes el ciclo de charlas Impactos extraterrestres. Tunguska, 100 años después, en una iniciativa de la Universidad del País Vasco (UPV), el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE), el Ayuntamiento de Bilbao y el Center for Inquiry. El programa de la jornada, que cierra el segundo curso de divulgación del pensamiento crítico programado en la capital vizcaína por el CE, es el siguiente:

18.00 horas: El peligro de impacto por asteroides y cometas, por Josep Maria Trigo-Rodríguez, astrofísico del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC).

18.45 horas: Impactos y extinciones: el fin de los dinosaurios, por Xabier Orue-Etxebarria, catedrático de Paleontología de la UPV.

19.45 horas: Tunguska y otros impactos ¿Qué podemos hacer?, por Agustín Sánchez Lavega, astrofísico y miembro del CE.

20.30 horas: Mesa redonda: Impactos extraterrestres. Tunguska, 100 años después, con los conferenciantes.

Organizan:

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23 Jun 2008

Luis R. González, de la Fundación Anomalía, Almudena Cacho y yo hablamos el 11 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de las abducciones, con motivo de la publicación del libro Las abducciones ¡vaya timo!, en la trigésimo tercera entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.


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22 Jun 2008

Ahora más que nunca, tal como vienen dadas en el País Vasco y en España en general, les recomiendo el último libro del filósofo Fernando Savater. Se titula Saliendo al paso y reúne cuatro años de artículos en El País, en El Correo e Interviú, desde el atentado del 11-M hasta diciembre del año pasado. Fácil de leer, como todo lo que escribe el pensador vasco, da que pensar y tiene la virtud de demostrar la independencia respecto del poder político de un autor que critica a todas las siglas e ideologías sin distinción cuando cree que se lo merecen. Por eso, no es raro que, como apunta en el prólogo, esté cada vez más solo. "Durante los cuatro años en que se han ido publicando estos artículos me he quedado bastante más solo que antes. Amigos y conocidos que celebraban mucho los primeros de la serie, más tarde -y sobre todo ahora- han pasado a evitar la menor mención de los posteriores". Curiosamente, cuanto más leo a Savater, más próximo me siento a él. Todo lo contrario que lo que me pasa con nuestros políticos, de Vitoria y de Madrid, de antes y de ahora.

Me hubiera gustado que Juan José Ibarretxe hubiera jugado limpio con su ansiado referéndum. No lo ha hecho. Ha propuesto dos retorcidas preguntas para que la sociedad le responda que y luego hacer lo que le dé la gana, cuando tenía que haber lanzado un interrogante clarito como el agua, capaz de entenderlo hasta el más tierno de los infantes. Algo del estilo de: ¿quiere usted que el País Vasco se independice de España de una puñetera vez? Lo digo porque ése es el quid de la cuestión. No hay vasco bien nacido que no desee la paz y condene a los pistoleros, y llevamos, por fortuna, decidiendo cosas en las urnas por nuestra cuenta desde hace treinta años. Por eso las dos preguntas de Ibarretxe, a mi juicio, sobran. Encima, la consulta se salta la legalidad vigente, la misma que le hace a él lehendakari. Así que puede que al final tanto derroche de dinero y esfuerzo haya sido para nada. La verdad es que, si su intención es dar la palabra al pueblo, el lehendakari lo tiene fácil. Estamos a las puertas de unas elecciones autonómicas. Si quiere saber si los vascos apoyamos mayoritariamente su sueño de salirse de España, que incluya en esos comicios como primer y único punto de su programa electoral ése: "Hacer todo lo posible para que los vascos nos vayamos de España cuanto antes". No se necesita más. La consulta sería legal y el electorado podría -indirecta, pero claramente- responder conscientemente a una pregunta sin dobles, triples o cuádruples interpretaciones, no a dos interrogantes dirigidos más a confundir al personal que otra cosa, que parecen salidos del mejor marxismo.


Incumpliendo la Constitución

Otros que se creen que somos tontos son los socialistas. Dicen que son progresistas y a veces actúan como tales; pero, cuando topan con la Iglesia, se arrugan y les sale el conservadurismo más rancio. Lo hecho y dicho por el PSOE a finales de mayo sobre la retirada del crucifijo y la Biblia de las tomas de posesión del presidente del Ejecutivo y sus ministros es una tomadura de pelo a los españoles y una perpetuación de la perversa herencia del franquismo, un legado que, aún en democracia, otorgó a la católica el caracter de religión oficial de facto, a pesar de la constitucional aconfesionalidad del Estado. "En la toma de posesión de los ministros el crucifijo está de más, pero no haremos una ley para prohibirlo", dijo el secretario general del grupo socialista, Ramón Jáuregui, después de que su partido se aliara en el Congreso con el PP contra la retirada de los símbolos cristianos de ese acto. Jáuregui añadió que es necesario "avanzar en la aconfesionalidad", pero sin generar "tensiones innecesarias", y que "la laicidad avanza al ritmo de la convicción colectiva y, sobre todo, sin imposiciones ni prohibiciones".

"Cuando el Gobierno español se constituye públicamente bajo el símbolo del crucifijo cristiano se está violando el derecho a la libertad de conciencia de muchos españoles. Y también se viola flagrantemente la de algún vasco cuando el lehendakari jura en Gernika ante la misma cruz, o cuando proclama (en una fórmula de rancio medievalismo que parece imaginada por Walter Scott) que «se humilla ante Dios»", ha escrito el abogado José María Ruiz Soroa. El letrado ha recordado en El Correo que "es sorprendente que pueda utilizarse la ley para imponer hábitos saludables como dejar de fumar, o para que se beba menos alcohol, y en cambio no resulte la ley el cauce adecuado para terminar con una costumbre pública heredada del nacional catolicismo más rancio. La ley no puede ser usada o cumplida a voluntad, según convenga en cada momento, como parecen creer algunos: quitar estatuas sí, pero retirar cruces no". Y no nos olvidemos de que la ley a favor de cuya violación se han inclinado el PSOE, el PP y CiU es la Constitución, precisamente lo único que nos une a todos y que no sobra en la mesa de la toma de posesión gubernamental. Porque a mí me ofende la imposición de los símbolos propios de una religión en un acto público contra lo que dice la ley ahí presente, y sólo pido que mis gobernantes cumplan de una vez esa ley que prometen cumplir y hacer cumplir. "Nuestros conservadores (y en este caso hay que incluir entre ellos a los socialistas) suelen alegar que se trata de símbolos o fórmulas históricas cargados de tradición, desprovistos ya de su contenido fuerte religioso, de algo que se habría vuelto algo así como inocuo. Incluso simpático. Es la excusa recurrente de quienes toman sus propias creencias o costumbres como algo poco menos que natural, que no podría ofender a nadie que tenga otras distintas. En el fondo, es la excusa de quienes se resisten a tomarse en serio los derechos fundamentales de las personas", destaca acertadamente Ruiz Soroa.

Algunos católicos quieren seguir imponiendo al resto de los españoles sus símbolos, como pasaba en tiempos del dictador. Siguiendo con esa sumisión a la religión, si mañana un ministro musulmán pide que se incluya en la mesa el Corán, ¿qué se la a responder?, ¿por qué no se va a hacer? ¿Y si reclama lo propio un seguidor de la Cienciología o uno -mucho más serio sin duda- de la religión Jedi? ¿Acaso no tienen que tener todos los creyentes los mismos derechos que los cristianos? Sí, todos tienen derecho a creer en lo que quieran, pero no a imponernos al resto sus credos, como pasa hoy en las tomas de posesión gubernamentales. "El laicismo -como recuerda Savater en Saliendo al paso- no persigue a los creyentes (esas persecuciones siempre se hacen por motivos religiosos, incluido un ateísmo elevado a dogma inquisitorial), sino que da campo abierto a todas las creencias por igual, pero en la conciencia de cada cual. Naturalmente no reprime que esa conciencia se manifieste de modo público, pero exige que sea a título privado y no con respaldo gubernamental".

Fernando Savater: Saliendo al paso. Espejo de Tinta. Madrid 2008. 350 páginas.

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21 Jun 2008

La firma china Harbin Smart Special Aerocraft anunció hace unos días que ha fabricado un prototipo de platillo volante propulsado por metano capaz de alcanzar los 1.000 metros de altura y una velocidad de 80 kilómetros por hora, según la agencia Xinhua. La nave tiene 1,2 metros de diámetro, pesa 10 kilos y es capaz de aterrizar y despegar verticalmente. El prototipo, que se maneja por control remoto y tiene una autonomía de 40 minutos, ha costado a la compañía 2,6 millones de euros y 12 años de investigación. Según el presidente de Harbin Smart Special Aerocraft, Wang Zhongxin, han recibido ya diez pedidos del platillo volante, que está pensado para fotografía aérea, inspecciones geológicas e ilumnación de emergencia.

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Sobre este blog

magonia

Una ventana crítica al mundo del misterio

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